DIY. “Pompons everywhere” o “Llena tu casa de pompones”

La entrada de hoy es diferente. Un DIY, una manualidad de toda la vida, o una manera de liar a la familia entera en torno a una mesa.

Si como yo, tenéis debilidad por los pompones, os chiflarán estas dos ideas para la habitación de los niños.

Yo he utilizado Drops Nepal, una lana made in Perú, suave y amorosa con 35% de alpaca, y he elegido unos colores empolvados pre-cio-sos.

Para hacer los pompones usé pomponeras de plástico, aunque otras veces los había hecho con cartón recortado o con un tenedor, eso ya, a gusto del consumidor. La verdad es que la pomponera es un invento guay y barato.

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El numero de pompones a realizar, como es lógico, determina el tamaño de la alfombra o guirnalda que hagamos y será proporcional a la paciencia de vuestros ayudantes, en mi caso fueron infinitos gracias a mi madre, a mi hermana y a mi tía Carmen.

Ofréceles merienda rica y vete entreteniéndoles con temas variados.

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Una vez hechos, para la guirnalda sólo tienes que ir enganchando los pompones a una lana o cuerda, yo utilicé la misma que para los pompones, y resiste.

Para la alfombra es necesario que en cada pompón conservemos los “rabillos” de empezar y acabar, que nos servirán para ir anudándolos a la base de red de goma antideslizante, sobre la que vamos a ir situándolos bien juntinos, para que queden una alfombra mullidita y amorosa.

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Contadme qué tal os queda si os animais a liar a la familia.

Márcale un gol a Duchenne. O cómo con 9 años se pueden hacer cosas muy grandes.

El hijo de una amiga, a los 9 años, ha decidido cambiar el mundo.

A Raúl le apasiona el fútbol, juega en el Atlético de Lugones, en Siero. Desde chiquitín ha participado en diferentes iniciativas para recaudar fondos para la Asociación Duchenne Parent Project, para la investigación y la mejora de la calidad de vida de personas que, como su amigo Alejandro, padecen Duchenne, una enfermedad caracterizada por atrofia y debilidad musculares progresivas, que termina por dejar al afectado sin independencia.

El 28 de febrero, Día Mundial de las Enfermedades Raras, Raúl lanzó su propia campaña solidaria, #marcaleungoladuchenne, donará, de sus ahorros, 2 euros por cada gol que marque esta temporada, y 0,50 por cada pase de gol. Y ¡cuidado, que es un buen delantero!

El caso es que la iniciativa de Raúl está contagiando de espíritu solidario, varios periódicos y la televisión se han interesado -¡cómo resistirse!, y somos muchos los que ya nos hemos unido a la causa.

Si tú también quieres ayudar a Raúl, a Alejandro, y al Proyecto, puedes unirte también a su Teaming y donar un euro al mes, o hacer una donación puntual, o simplemente compartir este gran sueño.

Quién nos sigue por Instagram, sabe que desde que nació Manuela son varias las acciones solidarias de las que vamos participando. Porque aunque aún ella no se entere, confío en que cale hondo, y que con 9 años ya sepa que puede cambiar el mundo.

Raúl, gracias por recordarnos que otro mundo es posible. Raquel, gracias por Raúl. ♥

Baby Led Weaning o “Mi niña sí me come” 6-7 meses.

La primera vez que escuché hablar de Baby Led Weaning flipé. El niño de una amiga de mi hermana comía sólidos, sin dientes, y a su elección. Creo que en ese momento lo primero y único que me planteé fue cómo era posible que no se atragantase. Y ya. Porque por aquel  momento la idea de criar bebés aun no me quitaba el sueño, así que poco más le pregunté yo a mi hermana.

Luego, en el embarazo leí varios libros sobre crianza, luego pondré referencias, y encontré que el tema me apasionaba. Los 6 meses que estuve con lactancia exclusiva no fueron un camino de rosas, y encontré en ciertas publicaciones de nutricionistas y pediatras, no solo los argumentos necesarios para no tirar la toalla, sino también las pautas para continuar alimentando a Manuela cuando pasaran esos primeros meses.

Intentaré, en este post, contar qué, por qué, cómo, cuándo y cuánto come. Pero es solo mi experiencia. Nuestra y de Manuela y de nadie más. Cuando tenga cuatro hijos más (ojalá), podré hablar como la voz de La Experiencia, de momento, solo de nuestra experiencia.

Si el tema te interesa, coge un café y siéntate con calma, que me enrollo mucho.

Baby Led Weaning (BLW) podría traducirse por alimentación autorregulada por el bebé. Una opción más a la hora de empezar con la alimentación complementaria (AC).

Y digo “una más” porque las opciones parecen ser infinitas. De hecho, si naces en Asturias te vas a casa con unas indicaciones diferentes a si naces en Cataluña, y si naces en EEUU las pautas a seguir no tendrán nada que ver con las que te den si naces en Noruega.

Cuando llegó el momento de introducir alimentos en la dieta, decidimos desoír las restrictivas pautas que nos dieron en el Centro de Salud, y aunque tenemos mucha confianza en nuestra pediatra, en este caso hicimos un poco de punkismo y seguimos nuestro instinto. Y por qué, pues porque no las encontramos de lógica, y porque encontrábamos que se contradecían con otras indicaciones y teorías fiables y de evidencia.

Para poner en práctica esto que os voy a contar, nos ayudará tener siempre presente dos ideas:

1. Hasta el año de edad, la alimentación complementaria es eso, complementaria. Complemento a la lactancia (materna o de fórmula) que durante los 12 primeros meses es su principal alimento. La leche, natural o artificial, es indispensable. El resto de cosas, por el momento no.

2. Los bebés no crecen si les alimentamos. Los bebés crecen, y necesitan alimento. (Esto se lo oí a Julio Basulto). Nuestro pequeño no va a crecer más si lo embutimos a papilla o a lo que sea. No crecerá más, al menos a lo alto.

Lo primero que se nos aconsejó fue comprar en la farmacia cereales al cumplir los 5 meses, pese a que la OMS aconseja lactancia exclusiva durante el primer medio año de vida. Nosotros ya habíamos decidido no darle cereales “de bote” y así lo hicimos. Sí toma, desde los 6, cereales y pseudocereales, por la mañana desayuna un trozo de pan con aceite, y en la comida del medio día le incluyo arroz, pasta, quinoa o avena. Esos de momento. Se los introdujimos poco a poco y sin preocuparnos del gluten. –estudios de alergólogos han comprobado que la introducción “temprana” del gluten no es factor para desarrollar problemas de intolerancia-

Decidimos tampoco darle las frutas de la merienda como se nos indicó (mezcladas y trituradas “bien pasadas”), preferimos que empezara desde el primer momento a familiarizarse con diferentes sabores y texturas, y comenzamos introduciendo de una en una y evitando triturar. No quería que se acostumbrara al sabor multifruta. Empezamos con fruta madura y blanda un poco chafada con el tenedor (plátano y pera), y en el caso de la manzana, que es alimento con riesgo de atragantamiento, o peras más duras, las introducimos en el micro, cortada en gajos, el tiempo necesario hasta que queden blandinas. También entre las primeras frutas le dimos mandarina, pelando los gajos, un poco coñazo. Lo de chafar nos duró una semana o 10 días como mucho, en seguida fuimos quitando nuestros miedos y dándole trozos grandes o piezas enteras. La única norma es que lo que le ofrezcamos esté suficientemente blando como para que lo pueda deshacer con la lengua contra el paladar.
Ahora, con siete meses, ya mastica muy bien con las encías, y empieza a probar otras frutas, fresón, kiwi, piña, ciruela… básicamente todas las que nosotros también comemos, que de eso se trata. -Hay que tener cuidado con las frutas pequeñas con riesgo de atragantamiento como las uvas, y por seca, la manzana-.

 

En cuanto a la comida del medio día, más de lo mismo. Yo uso la Babycook, ahí meto la porción de carne o pescado, y las verduras que tenga para ese día, cualquiera de las que nosotros también tomamos, e intentando variar mucho. Una vez está todo cocido, distribuyó los ingredientes por el plato. Si tocan alimentos difíciles de comer para ella, por fibrosos o duros, espárragos trigueros, carne de ternera… , los parto en cachitos y, mientras come, le voy ayudando dándoselo a pellizquinos. Otras veces, esos los trituro. Pico, por ejemplo la carne con el puerro. Una receta que le encanta es la pasta boloñesa. Pico la carne con alguna verdura y tomate casero y con eso hago la salsa, y con fideos de sopa, la pasta. Se pone las botas.

En cuanto a la incorporación de alimentos esta es la tabla que seguimos

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Es de un documento recomendadísimo de la Generalitat de Cataluña “Recomendaciones para la alimentación en la primera infancia (de 0 a 3 años)”

 Ahora bien, también os digo que los berenjenales que se montan son tremendous, en torno a la trona, a veces, parece que hubo guerra, y que las comidas se alargan más que con cuchara y puré. Pero compensa. Manuela disfruta comiendo, se lo pasa bien. Está familiarizada con sabores y texturas, y confío en que con el tiempo, sus gustos y preferencias se decanten por alimentos saludables. Esos son los objetivos del BLW.

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Cosas a tener en cuenta; en esta imagen del libro de Juan Llorca “Sin dientes y a bocados” nos recuerdan los alimentos a evitar. -En este libro encontrarás también consejos y recetas-.

Vigilar siempre al bebé mientras come.

Respetar las sensaciones de hambre y saciedad, recordamos que es autorregulada, nunca debemos de obligar ni engañarles para que sigan comiendo.

Y siempre, la leche, antes de las comidas. Primero lo fundamental.

Y a veces sí, cocino purés, al igual que los hago para nosotros.  Pues eso y así es como lo hacemos nosotras.

Por si se me olvida algo, os dejo los libros que me he leído y me han gustado:

Mi niño no me come, de Carlos González 

Se me hace bola: Cuando no comen como queremos que coman, de Julio Basulto

Tú eliges lo que comes, Como prevenir el sobrepeso y alimentarse bien en familia, de Carlos Casabona

Aprender a comer solo, de Lidia Folgar

Y si preferís lo audio visual, os recomiendo un curso de Escuela Bitácoras: BLW. Alimentación complementaria autorregulada, impartido por Julio Basulto, uno de los nutricionistas más cualificados y reconocidos en la actualidad, cercano y un comunicador con un estilo muy directo que te encantará, con vídeos en alta definición y lecciones que puedes ver una y otra vez o descargar en formato mp3.

 

 

Prepara el parto como quien prepara un triatlón

(Este post contiene una revelación valiosa para embarazadas o personas con amigas embarazadas)

No se la de partos que me narraron durante mi embarazo. La mayoría nada parcos en detalles. (Qué necesidad señora…)

Pues de todas esas historias acabé sacando dos conclusiones:

1. Que no es tan horrible si mucha gente repite.
Este primer pensamiento me sirvió para relativizar.

Y 2. La historia de cada parto es la combinación de suerte y preparación. Y más lo segundo, que encima, es lo que está de nuestra mano.

 

Antes de contar mi experiencia quiero decir que yo trabajé hasta pasada la semana 33, con bastantes escaleras y jornada partida. Sé lo que es que, al llegar, el sofá te llame como las sirenas a Ulises…

Cada día hice mínimo 1 hora de ejercicio, además, la diabetes gestacional convirtió luego en “obligación” lo que yo ya hacía por convicción. Unos días andaba, otros nadaba, y otros hacía las dos cosas.

Las caminatas eran de media 10 kilómetros, todavía el día antes de dar a luz hicimos 12 con unas buenas cuestas. A nadar empecé de cero, el primer día pensé que no acababa el largo de la piscina sin parar. Acabé haciendo, en cada sesión, unos 60 largos de 25 metros. Además la piscina se convirtió en el momento relax del día. A veces pienso que a Manuela le gusta tanto el agua por todas las horas que pasamos sumergidas desde que ella era solo una lenteja.

Cuando llegué a la semana 34 empecé con la preparación del suelo pélvico, con los masajes perineales, con las indicaciones de la matrona, un vídeo de YouTube y un marido servicial.

Una semana después (semana 35) empecé a utilizar el que para mí merece podio en el top 10 de los inventos mundiales. El Epi-No.
De “episiotomia no”, si no lo conocíais, está revelación vale ORO, amigas.

El cacharrín en cuestión es un ejercitador del suelo pélvico para preparar el periné para la fase del expulsivo en el parto.

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Es un balón de silicona que os introducís, hincháis una vez dentro, con una perilla manual, y mantenéis ahí unos minutos, durante los cuales podemos hacer un ejercicio más completo contrayendo y soltando. Una vez pasado este tiempo, expulsamos el balón hinchado, de manera que la zona va acostumbrándose a la sensación que tendremos al dar a luz.

Progresivamente vamos comprobando cómo los músculos, cada vez más laxos, nos permiten alcanzar un mayor diámetro.

Es carillo, anda como por los 100 euros, pero lo bueno es que después de dar a luz también sirve para recuperar el tono muscular después del parto, y para prevenir la incontinencia urinaria de esfuerzo y el prolapso de los órganos pélvicos.

De que funciona, doy fe, y aporto un dato: acabé el parto con 0 puntos y “todo” como si no hubiera pasado nada.

De nada, amigas.

*Por cierto, libro de cabecera durante el embarazo: Qué se puede esperar cuando se está esperando.

La (no tan ) dulce espera. Diabetes gestacional

Uno de los sustos que me llevé en el embarazo (aunque no hubo muchos, no fue el único), fue el diagnóstico de Diabetes gestacional.

En la semana 26 realicé la prueba del azúcar, oficialmente Test O’Sullivan, cuyo objetivo es descartar diabetes gestacional. El test determina la cantidad de glucosa en sangre una hora después de haber tomado una dosis por vía oral. Vamos, que te tomas un jarabe de azúcar, con inmerecida mala fama -no nos engañemos, peores cosas nos bebimos…-, y pasada una hora te sacan sangre.

Si el O´Sullivan, como fue mi caso, sale alterado por tener una presencia de glucosa superior a la esperada, nos toca hacernos la conocida como curva de la glucosa. En este caso, tenemos que ir en ayuno desde la tarde-noche anterior, y tomar de nuevo el no tan horrible jarabe -mil veces peor sabe el Jägermeister-, y en este caso, los pinchazos que nos tocan son cuatro: al llegar en ayunas, a los 60 min, a los 120 min y a los 180 min.

-A algunas personas les mandan hacer dieta preparatoria antes de la curva, a mí me indicaron que NO modificara mis hábitos para no alterar resultados-

Si en la curva, dos o más de los resultados de estos análisis salen por encima de lo esperado, nos diagnostican Diabetes gestacional. Entonces, si os parecéis a mi, llegaréis a casa, abriréis san Google, caeréis en enfemeninobabycentermibebeyyo y otros foros con presencias satánicas, que os harán imaginaros pariendo una mole de 8 kilos con 5 ojos.

Tranquilidad.

Volvemos a mi semana 27 (en esa hice la curva) yo ya llevaba mis 10,3 kilacos cogidos. ¡Ole yo! Manuela andaba en un percentil 95 (límite alto de la normalidad), y un regalo del cielo en forma de positivo en este test me hizo irme a casa con una dieta específica e indicaciones para hacer ejercicio, aunque ya hacía.

El miedo a un bebé macrosómico y con problemas de salud me hizo aferrarme a aquellas indicaciones como mi Biblia. Pesé cada comida y no creo recordar habérmela saltado en ninguna ocasión en las 10 semanas restantes hasta que nació Manuela (nació en la 37). En ese tiempo, cogí sólo 2,7 kilos más, de hecho las primeras semanas incluso adelgacé.

Manuela nació con 3 kilos 200, sana y fuerte como un roble. Y pequeñina, pese a que una matrona llegó a decirme que no me emocionara mucho comprando minicuna, que igual no me entraba en ella. Os lo juro.

No tuve cesárea, mi gran pánico, otro día os contaré mi parto. Ni preclampsia, ni hipoglucemias. Ni nos tuvieron que pinchar insulina a ninguna de las dos. Y sólo tiene dos ojinos que más preciosos no pueden ser.

Me costó vencer mi sentimiento de culpabilidad en el embarazo, sentía que era mi culpa por fartona, pero luché contra él a base de sacrificio y cero antojos.

Si como yo, tenéis que repetir dosis del pseudo Jäger, preguntadme, que os cuento en detalle trucos de la dieta y del deporte. Y keep calm. ¡No es pa tanto!

 

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*Esta foto es del día antes de dar a luz. Después del parto dejé en el hospital 11 de los 13 kilos que había cogido.