Disfraz de ratón. Febrero 2018

Como un pronóstico de lo que le iba a gustar el queso, el pasado carnaval disfrazamos a Manuela de ratón. Era febrero, tenía seis meses y algo, y el disfraz, no sé si más barato o improvisado, fue todo un éxito.

Precisamente, como salió un poco sobre la marcha, no tengo mucha fotografía del proceso, ¡bastante teníamos con hacer, con lo pillaos que íbamos, como para encima sacarnos fotos!, pero de todas formas, os cuento, porque sé que hay quien está buscando inspiración.

Por un lado, el traje. Lo que hice fue utilizar una pieza de fieltro gordísimo y súper mullido que tenía en casa desde hace siglos. Y otro poco de fieltro rosa clarín, que también teníamos. Tomé de referencia para las medidas una ranita que en aquel momento le quedaba amplia, y por ella saqué el patrón. Es un corte muy sencillo, lo cosí sin ser experta, y no me llevó mucho tiempo. La pieza de la barriga es doble, y en el medio lleva relleno de un cojín viejo para que quede un ratón gordito y achuchable. Todo, absolutamente todo lo que utilicé, son materiales reciclados y cosas que tenía por casa.

Necesité:
– Fieltro gordo gris
– Fieltro normal rosa claro
– 3 botones (dos para tirantes y uno entrepierna)
– Relleno de cojín para la tripa
– Goma, para que le ajuste el traje en la pierna
– Alambre para mantener firmes las orejas
– Lazo para el gorro

Por otro lado, la ratonera. Eso fue lo que le encargué hacer al señor padre.

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La pieza principal es la caja de la cuna SUNDVIK de Ikea, que acabábamos de montar y todavía no había ido a la basura. Como veis, la idea nos salió bastante barata.

Cortó en ella un hueco suficiente para adaptarla al carrito, al Mutsy EVO, y quedaba apoyada en la propia barra frontal del carro, donde ella lleva agarradas las manos en la foto, y atrás en la capota.

Para los detalles usó tubería de plástico negra, y un tubo de ducha haciendo como de muelle. La decoró y le colgó un queso hecho con los recortes del cartón de la caja y forrado con cartulina amarilla.

Desde cerca estaba hecho un poco “guarrillo”, pero desde una distancia prudencial quedaba muy resultón y simpático, y al fin y al cabo, es antroxu, ¿no?

Espero ver la foto del resultado si alguien se anima.

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DIY. “Pompons everywhere” o “Llena tu casa de pompones”

La entrada de hoy es diferente. Un DIY, una manualidad de toda la vida, o una manera de liar a la familia entera en torno a una mesa.

Si como yo, tenéis debilidad por los pompones, os chiflarán estas dos ideas para la habitación de los niños.

Yo he utilizado Drops Nepal, una lana made in Perú, suave y amorosa con 35% de alpaca, y he elegido unos colores empolvados pre-cio-sos.

Para hacer los pompones usé pomponeras de plástico, aunque otras veces los había hecho con cartón recortado o con un tenedor, eso ya, a gusto del consumidor. La verdad es que la pomponera es un invento guay y barato.

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El numero de pompones a realizar, como es lógico, determina el tamaño de la alfombra o guirnalda que hagamos y será proporcional a la paciencia de vuestros ayudantes, en mi caso fueron infinitos gracias a mi madre, a mi hermana y a mi tía Carmen.

Ofréceles merienda rica y vete entreteniéndoles con temas variados.

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Una vez hechos, para la guirnalda sólo tienes que ir enganchando los pompones a una lana o cuerda, yo utilicé la misma que para los pompones, y resiste.

Para la alfombra es necesario que en cada pompón conservemos los “rabillos” de empezar y acabar, que nos servirán para ir anudándolos a la base de red de goma antideslizante, sobre la que vamos a ir situándolos bien juntinos, para que queden una alfombra mullidita y amorosa.

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Contadme qué tal os queda si os animais a liar a la familia.