¡HOLA!

El 8 de diciembre de 2016 me enteré de que estaba embarazada, y el 27 del 7 del 17, tres semanas antes de lo previsto, nació Manuela. Ella es, desde ese día, el centro de mi vida, y criarla está siendo la aventura más apasionante de la historia de mi vida.

Un paseo por mi Instagram delata esta obsesión reciente. La galería se ha convertido en una cuidada selección de entre miles de fotos de los últimos meses. Miles no es un decir.

Cuelgo casi cada uno de sus modelitos, comparto en stories cómo sonríe, juega, y presumo de todos los pequeños logros. La familia que está lejos y los amigos pudieron ver todas nuestras primeras veces, primer baño, primera fruta, primera vez sentada, primer viaje en avión, primera vez en el columpio… Parece que MATERNIDAD se escribiera con color de rosa, y se decorara con purpurina y algodón.

Sin embargo, y como dice la canción, hoy quiero confesaaaar que mi historial de Google de los últimos meses esconde las cuestiones más inverosímiles jamás vistas, y da buena cuenta de la de veces que en estos meses he estado perdida, indecisa, abrumada, aturdida, acojonada y un largo etcétera. Eso sí, siempre, siempre, siempre, encontré que alguna otra madre lo había preguntado antes. Si es que todas, amigas, somos igual de psicópatas.

Y de locura va la cosa, yo voy a hacer caso a mi madre que siempre me insiste con dos cosas, que limpie los grifos que dan mala sensación con cal, y que me abra un blog.

¿Y de qué? Pues de lo que, desde hace unos meses, investigo, descubro, pongo en práctica, aprendo y desde ahora también COMPARTO.

De ser madre, de Mi Manuela, de crecer y de disfrutar. Que de eso va mi vida.

Hola. Soy Camino, y antes que yo, un proverbio africano dijo:

“Para educar a un niño hace falta la tribu entera”.

Esta es mi tribu.