Baby Led Weaning o “Mi niña sí me come” 6-7 meses.

La primera vez que escuché hablar de Baby Led Weaning flipé. El niño de una amiga de mi hermana comía sólidos, sin dientes, y a su elección. Creo que en ese momento lo primero y único que me planteé fue cómo era posible que no se atragantase. Y ya. Porque por aquel  momento la idea de criar bebés aun no me quitaba el sueño, así que poco más le pregunté yo a mi hermana.

Luego, en el embarazo leí varios libros sobre crianza, luego pondré referencias, y encontré que el tema me apasionaba. Los 6 meses que estuve con lactancia exclusiva no fueron un camino de rosas, y encontré en ciertas publicaciones de nutricionistas y pediatras, no solo los argumentos necesarios para no tirar la toalla, sino también las pautas para continuar alimentando a Manuela cuando pasaran esos primeros meses.

Intentaré, en este post, contar qué, por qué, cómo, cuándo y cuánto come. Pero es solo mi experiencia. Nuestra y de Manuela y de nadie más. Cuando tenga cuatro hijos más (ojalá), podré hablar como la voz de La Experiencia, de momento, solo de nuestra experiencia.

Si el tema te interesa, coge un café y siéntate con calma, que me enrollo mucho.

Baby Led Weaning (BLW) podría traducirse por alimentación autorregulada por el bebé. Una opción más a la hora de empezar con la alimentación complementaria (AC).

Y digo “una más” porque las opciones parecen ser infinitas. De hecho, si naces en Asturias te vas a casa con unas indicaciones diferentes a si naces en Cataluña, y si naces en EEUU las pautas a seguir no tendrán nada que ver con las que te den si naces en Noruega.

Cuando llegó el momento de introducir alimentos en la dieta, decidimos desoír las restrictivas pautas que nos dieron en el Centro de Salud, y aunque tenemos mucha confianza en nuestra pediatra, en este caso hicimos un poco de punkismo y seguimos nuestro instinto. Y por qué, pues porque no las encontramos de lógica, y porque encontrábamos que se contradecían con otras indicaciones y teorías fiables y de evidencia.

Para poner en práctica esto que os voy a contar, nos ayudará tener siempre presente dos ideas:

1. Hasta el año de edad, la alimentación complementaria es eso, complementaria. Complemento a la lactancia (materna o de fórmula) que durante los 12 primeros meses es su principal alimento. La leche, natural o artificial, es indispensable. El resto de cosas, por el momento no.

2. Los bebés no crecen si les alimentamos. Los bebés crecen, y necesitan alimento. (Esto se lo oí a Julio Basulto). Nuestro pequeño no va a crecer más si lo embutimos a papilla o a lo que sea. No crecerá más, al menos a lo alto.

Lo primero que se nos aconsejó fue comprar en la farmacia cereales al cumplir los 5 meses, pese a que la OMS aconseja lactancia exclusiva durante el primer medio año de vida. Nosotros ya habíamos decidido no darle cereales “de bote” y así lo hicimos. Sí toma, desde los 6, cereales y pseudocereales, por la mañana desayuna un trozo de pan con aceite, y en la comida del medio día le incluyo arroz, pasta, quinoa o avena. Esos de momento. Se los introdujimos poco a poco y sin preocuparnos del gluten. –estudios de alergólogos han comprobado que la introducción “temprana” del gluten no es factor para desarrollar problemas de intolerancia-

Decidimos tampoco darle las frutas de la merienda como se nos indicó (mezcladas y trituradas “bien pasadas”), preferimos que empezara desde el primer momento a familiarizarse con diferentes sabores y texturas, y comenzamos introduciendo de una en una y evitando triturar. No quería que se acostumbrara al sabor multifruta. Empezamos con fruta madura y blanda un poco chafada con el tenedor (plátano y pera), y en el caso de la manzana, que es alimento con riesgo de atragantamiento, o peras más duras, las introducimos en el micro, cortada en gajos, el tiempo necesario hasta que queden blandinas. También entre las primeras frutas le dimos mandarina, pelando los gajos, un poco coñazo. Lo de chafar nos duró una semana o 10 días como mucho, en seguida fuimos quitando nuestros miedos y dándole trozos grandes o piezas enteras. La única norma es que lo que le ofrezcamos esté suficientemente blando como para que lo pueda deshacer con la lengua contra el paladar.
Ahora, con siete meses, ya mastica muy bien con las encías, y empieza a probar otras frutas, fresón, kiwi, piña, ciruela… básicamente todas las que nosotros también comemos, que de eso se trata. -Hay que tener cuidado con las frutas pequeñas con riesgo de atragantamiento como las uvas, y por seca, la manzana-.

 

En cuanto a la comida del medio día, más de lo mismo. Yo uso la Babycook, ahí meto la porción de carne o pescado, y las verduras que tenga para ese día, cualquiera de las que nosotros también tomamos, e intentando variar mucho. Una vez está todo cocido, distribuyó los ingredientes por el plato. Si tocan alimentos difíciles de comer para ella, por fibrosos o duros, espárragos trigueros, carne de ternera… , los parto en cachitos y, mientras come, le voy ayudando dándoselo a pellizquinos. Otras veces, esos los trituro. Pico, por ejemplo la carne con el puerro. Una receta que le encanta es la pasta boloñesa. Pico la carne con alguna verdura y tomate casero y con eso hago la salsa, y con fideos de sopa, la pasta. Se pone las botas.

En cuanto a la incorporación de alimentos esta es la tabla que seguimos

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Es de un documento recomendadísimo de la Generalitat de Cataluña “Recomendaciones para la alimentación en la primera infancia (de 0 a 3 años)”

 Ahora bien, también os digo que los berenjenales que se montan son tremendous, en torno a la trona, a veces, parece que hubo guerra, y que las comidas se alargan más que con cuchara y puré. Pero compensa. Manuela disfruta comiendo, se lo pasa bien. Está familiarizada con sabores y texturas, y confío en que con el tiempo, sus gustos y preferencias se decanten por alimentos saludables. Esos son los objetivos del BLW.

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Cosas a tener en cuenta; en esta imagen del libro de Juan Llorca “Sin dientes y a bocados” nos recuerdan los alimentos a evitar. -En este libro encontrarás también consejos y recetas-.

Vigilar siempre al bebé mientras come.

Respetar las sensaciones de hambre y saciedad, recordamos que es autorregulada, nunca debemos de obligar ni engañarles para que sigan comiendo.

Y siempre, la leche, antes de las comidas. Primero lo fundamental.

Y a veces sí, cocino purés, al igual que los hago para nosotros.  Pues eso y así es como lo hacemos nosotras.

Por si se me olvida algo, os dejo los libros que me he leído y me han gustado:

Mi niño no me come, de Carlos González 

Se me hace bola: Cuando no comen como queremos que coman, de Julio Basulto

Tú eliges lo que comes, Como prevenir el sobrepeso y alimentarse bien en familia, de Carlos Casabona

Aprender a comer solo, de Lidia Folgar

Y si preferís lo audio visual, os recomiendo un curso de Escuela Bitácoras: BLW. Alimentación complementaria autorregulada, impartido por Julio Basulto, uno de los nutricionistas más cualificados y reconocidos en la actualidad, cercano y un comunicador con un estilo muy directo que te encantará, con vídeos en alta definición y lecciones que puedes ver una y otra vez o descargar en formato mp3.